
En este ensayo se aborda la posibilidad de la validez de los enunciados disposicionales, específicamente de aquellos que cuentan con términos mentales y que refieren a conductas humanas, con el objeto de cuestionar si tales enunciados pudieran ser verificados desde lo que propone Gilbert Ryle. Para eso se seguirá la argumentación sobre la semántica de los términos disposicionales en El concepto de lo mental y sus argumentos en torno a la validez de los términos disposicionales. Dicha argumentación defiende que tales términos tienen un valor de verdad posible a partir de su similitud con las leyes. Esto señalará que los enunciados disposicionales al presentarse como hipotéticos se verifican en la satisfacción de las condiciones suficientes para que aquello que prediquen ocurra. Lo que será la propia actualización de nuestras tendencias se supondrá como verdad. Concluimos finalmente que la verdad de los enunciados disposicionales se presenta como posible porque el contenido proposicional de tales enunciados es demostrable en la experiencia, pero cuya certeza no es en todos los casos suficiente.
Parto del supuesto que afirma que las expresiones lingüísticas, según su función en el lenguaje, tienen un cierto valor de verdad. Esto es, que lo que predican puede ser verdadero o falso. Pero como no todas las expresiones lingüísticas cumplen la misma función, algunas teorías del lenguaje les han asignado otro tipo de valoración como correcto o incorrecto, válido e inválido, veraz, afortunado o desafortunado. Pero ¿por qué es importante señalar esto? Es importante porque esto nos permite suponer que es posible asignar un valor de verdad a los enunciados y a las palabras que expresan potencialidad como los son las disposicionales. Si decimos “Fulano es un humano” podremos demostrar que es verdadero, porque el predicado “humano” puede ser verificado por los sentidos al observar el mundo. Pero pensemos en los enunciados que emplean términos disposicionales1 como “el vidrio es frágil”. Nuevamente predicamos de un sujeto, pero ¿lo hacemos en el mismo sentido de “humano”? No parece que así sea, porque no puede comprobarse de la misma forma que “Fulano” es un hecho biológico porque, según Ryle, no refiere a hechos ni a objetos. Por la misma razón que “frágil” no es un hecho actual sino potencial y que, por tanto, no puede verificarse de la misma forma que el primer enunciado. No puede verificarse tan fácilmente como el enunciado “Fulano corre”. El problema que deriva es si ¿pueden o no ser consideradas las proposiciones que expresan hechos potenciales como verdaderas o falsas? ¿Y si es así como pueden comprobarse si no refieren a hechos concretos de la experiencia? Este es el problema al que nos lleva el uso de los términos disposicionales que es justo responder.
Ryle tiene un objetivo claro en El concepto de lo mental y es el análisis del comportamiento lógico de los conceptos mentales.2 Cuyo fin será demostrar que las teorías de la mente basadas en el dualismo entre la mente y el cuerpo, se constituyen a partir de un mal empleo del lenguaje. Por lo tanto, el sentido en que los términos mentales como “inteligencia” son usados deriva pseudoproblemas.
En principio Ryle niega que las palabras referidas a lo mental sean empleadas de la forma correcta, por lo que el hecho de que tales palabras tengan significado deriva de un error categorial. O sea, de considerar a las funciones cognitivas como separadas del cuerpo, deriva también que deben usarse estas palabras en el sentido de hacer referencia a éstas funciones fantasmales e inaccesibles. Los términos, que después Ryle llama disposicionales, hallan su significado en la medida que refieren a este “fantasma dentro de la máquina”. Que ciertos enunciados tengan la capacidad de predicar sobre ciertas cualidades de la mente, propone que su verificación puede hacerse de alguna forma introspectiva. Pero para Ryle decir que “la inteligencia es un proceso dentro de la mente” carecen de sentido3 en tanto que se usa como explicación de las conductas humanas tales como “Pedro es inteligente”. Porque el término “inteligencia” refiere a una categoría distinta que la de “Pedro”, por lo que no podemos predicar o emparentar algo que pertenece a otra dimensión lógica. Esto sería como decir que “un par de guantes” es distinto que “un guante izquierdo y uno derecho”. Entonces es necesario considerar el significado para estas palabras de distinta forma, una forma que no refiera incorrectamente a eventos fantasmales, sino que nos permita expresar las conductas humanas de tal forma que puedan ser explicadas mediante definiciones operacionales.4 Así considera los conceptos mentales en el sentido de términos disposicionales. El término “habilidad” ya no se usa en el sentido de designar cierta cualidad intrínseca en el sujeto o un evento, sino como una disposición.5 ¿Pero cómo sabemos que una disposición puede o no ser el caso?
Tenemos que identificar antes qué función tiene un enunciado disposicional como el de “Pedro es inteligente”. Es un enunciado en indicativo donde pretendemos decir que es el caso que alguien es inteligente. Pero ¿qué nos permite afirmar que alguien sea inteligente? Ryle entiende la función de este enunciado no como una indicación de algo en el sujeto, sino más bien en el sentido de una implicación “X es inteligente si…” Dice que cuando empleamos términos como “inteligente” o “frágil” los usamos en el sentido de afirmar ciertas hipótesis acerca del sujeto del enunciado.6 No se puede comprobar como un indicativo porque implicaría que “inteligencia” acaece de la misma forma en que veo un ave, lo cual es falso, porque la inteligencia no es un episodio.7
Los enunciados disposicionales, para Ryle, son como inferencias, descripciones o explicaciones8 de los actos manifiestos que normalmente entendemos como conductas. En los enunciados disposicionales tenemos tres elementos que podemos resaltar para explicar su constitución semántica. En principio están los términos disposicionales9 los cuales no refieren a entidades mentales o procesos cognitivos sino a tendencias o al modo en que podrían suceder algunos eventos. Y resalto la palabra “referimos” porque en verdad no hay algo a lo cual referir, una disposición no existe de la misma forma que un ave o una célula.
Se acepta hipotéticamente que los enunciados disposicionales pueden ser verdaderos por su semejanza con las leyes10 de las ciencias, lo cual le da un poco de razón a nuestra búsqueda. Es posible que los enunciados disposicionales tengan valor de verdad, según Ryle.11 Las leyes conciben nexos o conexiones causales entre hechos distintos, tales nos permiten inferir la existencia de uno a partir de la existencia del otro.12 Por otro lado los enunciados disposicionales,13 no se pueden valorar a partir de su capacidad de afirmar relaciones causales en el mundo. Pero sin embargo cuentan con una forma de comprobación específica. Pero los enunciados disposicionales si bien se asemejan a las leyes por ser hipotéticas y “abiertas”,14 no lo son. Ni siquiera deducciones a partir de las leyes ya que, como argumenta Ryle, formulamos estos enunciados antes de aprender cualquier “ley” sobre la conducta.15 Dicho sea de paso tales “leyes” podrían sugerir alguna forma de psicología vulgar (Volkpsychologie). Estas “leyes”, que no son enunciados disposicionales, constituyen lo que son las narraciones de incidentes16, o sea los comportamientos, actos y reacciones de la gente en determinados contextos que vemos y experimentamos.
El eslabón que nos permitirá determinar qué elementos constituyen el criterio para juzgar la verdad de un enunciado disposicional deriva de su relación con la narración de incidentes. La verdad o falsedad de estos enunciados se satisface a partir de la satisfacción de los incidentes narrados de los que dependen. Pongamos un ejemplo. Un enunciado disposicional podría ser (2) “X está prestando atención a la clase de inglés”. Del “prestar atención” se puede inferir un enunciado más complejo como (3) “X puede responder correctamente a las preguntas del profesor” Pero aquí el asunto es ¿cómo podemos afirmar que (2) es verdadero? El enunciado (3) es la explicación que se refiere Ryle con la cual podemos determinar si (2), que refiere a la disposición, es el caso o no. Es verdadero que “X está prestando atención a la clase de inglés” sí y sólo sí es verdadero que “X puede responder correctamente a las preguntas del profesor” o alguna otra proposición que dé razones a (2).
Tenemos un inconveniente, nos falta (1) el elemento que buscamos y que nos permitirá corroborar, si es que se puede, el contenido hipotético de (3) que nos aprobará juzgar como verdadero o falso (2). Según Ryle, esta corroboración de (2) se da a partir de las acciones y reacciones observadas.17 Esas acciones y reacciones observadas son la narración de incidentes. (1) está conformado por actos y reacciones dentro de ciertas circunstancias, así como las aptitudes, afirmaciones o el tono de voz de los individuos, así como comportamientos que vemos del sujeto que nos permiten realizar este proceso inductivo que menciona Ryle o actualizar (2). Por otro lado, (3) puede ser una prueba para (2) donde (2) es una explicación expresada en enunciados hipotéticos abiertos, también identificados como enunciados disposicionales.
Hay algo que Ryle llama “actualización” de los términos disposicionales y se refiere cuando ciertas condiciones necesarias para que ocurran o sean posibles las inclinaciones que expresan los términos disposicionales se cumplan. Por ejemplo, el término “fragilidad” predicado de “vidrio” se dice que se ha actualizado cuando el vidrio se ha hecho pedazos.18 La verdad de los enunciados viene a partir de la actualización de los términos disposicionales. La comprobación sólo es posible a partir de los elementos que posibilitan esta actualización.19 Estos elementos se refieren a los incidentes narrados.
Los enunciados disposicionales sí que pueden ser verdaderos cuando han sido actualizados, si digo que “Fulano sabe francés” y me lo ha demostrado contundentemente en un examen intensivo, oral y escrito y demás pruebas etc., que puede hablar y escribir en francés, entonces tomo como verdadero el enunciado “Fulano sabe francés”. Esto debe ser admitido, pienso, porque de otra manera toda forma de sentido común podría ser negada.
¿Esto demuestra que puedan comprobarse los enunciados disposicionales? Si bien no refieren a hechos concretos, porque afirmar que lo hacen seria cometer un error categorial, lo cual sería lo mismo que afirmar que “inteligencia” refiere a actividades del alma p.ej.; es posible que exista una vía en que tales enunciados puedan ser comprobados.20
Ryle propone de forma congruente, hasta donde el argumento permite ver, un tipo de método que contempla la forma en cómo debemos validar que es el caso o no de una disposición. La vuelta al análisis lingüístico de Ryle y la interpretación de los conceptos mentales como términos y no como entidades, permite una comprobación más eficiente, aunque un tanto simple y nada científica, de los comportamientos humanos. La verdad de éstos términos disposicionales dependerá en todo caso de su propia referencia con la interpretación de hechos. Lo cual implica que no debemos esperar un tipo de verdad apodíctica, exceptuando las leyes, porque los enunciados disposicionales, cuya disposición se ha actualizado, no son en absoluto necesarios porque siempre dependen de lo que podamos extraer de los comportamientos humanos particulares. Lo cual sería una verdad que se espera dentro de la esfera del lenguaje cotidiano. Recordemos que no todos los términos disposicionales se actualizan de forma simple.21 Decir “el oro es un buen conductor” no implica tantas cosas como para no demostrar directamente que es verdadero. Por otro lado, decir “Fulano cree que la Tierra es plana” no se puede demostrar de forma simple.Valga entonces, una ambigüedad siempre presente al tratar de comprobar este tipo de enunciados sobre los comportamientos.
- Recordemos que los términos disposicionales no son algo exclusivo de la filosofía, pero pueden definirse básicamente como aquellas palabras que designan disposición de ciertas cosas bajo ciertas circunstancias. ↩︎
- Gilbert Ryle, El concepto de lo mental, 2005.a ed., vol. 4, Surcos (Barcelona, España: Paidos, 1949). p. 146 “Puesto que este libro es un examen del comportamiento lógico de algunos términos, disposicionales y de acaeceres que empleamos para hablar acerca de mentes, todo cuanto necesitamos en esta sección es indicar algunas diferencias entre los usos de algunos de los términos disposicionales seleccionados.” ↩︎
- Ryle. p. 36 “Sostengo que la frase <<hay procesos mentales>> no tiene el mismo significado que la frase
<<hay procesos físicos>> y que, en consecuencia, carece de sentido su conjunción o su disyunción.” ↩︎ - Término sugerido por Churchland para lo que expondré como enunciados hipotéticos y semihipotéticos. ↩︎
- Ryle. p. 47 “Los espectadores aplauden su habilidad para parecer torpe, pero ese aplauso no va dirigido a una oculta acción realizada <<en su cabeza>>. Lo que admiran es su comportamiento visible, porque es el ejercicio de una habilidad, y no por ser el efecto de causas internas ocultas. Ahora bien, una habilidad no es un acto. En consecuencia, no es algo observable ni tampoco no observable. Llegar a reconocer que una acción es el ejercicio de cierta habilidad es apreciarla a la luz de un factor que no puede fotografiarse. Pero esto no se debe a que sea un acontecimiento oculto o fantasmal, sino a que no es un acontecimiento. Es una disposición o complejo de disposiciones; y una disposición es un factor de tipo lógico tal que no puede ser visto o no visto, grabado o no grabado.” ↩︎
- Ryle. p. 105 “Pero frecuentemente buscamos y obtenemos explicaciones de acaecimientos en un sentido distinto de <<explicaciones>>; preguntamos por qué el vidrio se rompió cuando fue golpeado por una piedra y se nos responde que fue debido a que el vidrio es frágil. Ahora bien <<frágil>> es un adjetivo disposicional; es decir, afirmar que el vidrio es frágil es afirmar una proposición hipotética general acerca del vidrio; de modo que cuando decimos que el vidrio se rompió cuando fue golpeado porque es frágil, <<porque>> no da cuenta de algo que acontece o de una causa, sino que afirma una proposición de tipo legal.” ↩︎
- Ryle. p. 136 “Las oraciones que incluyen estas palabras disposicionales han sido interpretadas como informes categóricos de cuestiones de hecho, particulares e inaccesibles, en vez de enunciados comprobables de carácter hipotético, y los que llamará enunciados de carácter <<semihipotético>> (semi–hypothetical statements) ↩︎
- Ryle. p. 105 Sobre el sentido en que los enunciados disposicionales explican dice Ryle: “El hecho de que el vidrio vuele en pedazos en el momento determinado en que lo golpea una piedra, se explica, en este sentido de <<explicar>>, cuando el primer acontecimiento –el impacto de la piedra– satisface el antecedente de la proposición hipotética general, y cuando el segundo acontecimiento –hacerse pedazos– satisface su consecuente.” ↩︎
- Ryle. p. 138 Lo términos disposicionales pueden dividirse en <<disposiciones de vías simples>> (simpletrack dispositions) (Ryle. p. 57-58) así como en <<disposiciones determinables>>, pero ambos se refieren a lo mismo, la única diferencia estriba en la cantidad de incidentes que necesitan para actualizarse. Aquí una cita de Ryle: “Palabas disposicionales como <<conocer>>, <<creer>>, <<esperar>>,
<<inteligente>> y <<ocurrente>> son palabras disposicionales determinables. Significan habilidades, tendencias o propensiones a hacer cosas que no pertenecen a un único tipo, sino cosas que pertenecen a muchos tipos diferentes.” ↩︎ - Ryle. p. 141“Los enunciados de leyes son verdaderos o falsos, pero no expresan verdades o falsedades del mismo tipo que las afirmaciones por los enunciados de hecho a los que se aplican o se supone que se aplican.” ↩︎
- Ryle. p. 139 “Todavía sobrevive la suposición absurda de que todo enunciado verdadero o falso afirma o niega que un objeto o un conjunto de objetos mencionado posee un atributo específico. En realidad, algunos enunciados hacen esto, y la mayor parte, no. Los libros de aritmético, de álgebra, de geometría, de teoría del derecho, de filosofía, de lógico formal y de teoría económica contienen muy pocos enunciados fácticos, si es que contienen algunos…” ↩︎
- Ryle. p. 141 “Una ley se usa, por decirlo así, como una autorización de inferencia (inference–ticket); como un boleto de tren que autoriza a sus poseedores a trasladarse de la afirmación de enunciados fácticos a la afirmación de otros enunciados fácticos. También los autoriza a explicar determinados hechos y a llegar a producir ciertos estados de cosas mediante la manipulación de lo que existe o acaece.” ↩︎
- Ryle. p. 143 “Podemos volver ahora a considerar los enunciados disposicionales, esto es, enunciados que afirman que una cosa, un animal o una persona dada posee cierta capacidad o tendencia o inclinación, o está sujeta a cierta propensión.” ↩︎
- Ryle. p. 143 “Resulta claro que tales enunciados no son leyes, pues mencionan cosas o personas particulares. Por otra parte, se asemejan a las leyes porque son parcialmente <<variables>> o <<abiertas>>.” ↩︎
- Ryle. p. 144 “Aprendemos a formular una cantidad de enunciados disposicionales acerca de individuos antes de aprender leyes que enuncian correlaciones generales entre tales enunciados. Aprendemos que algunos individuos son a la vez ovíparos y plumados, antes de aprender que todo individuo plumado es ovíparo.” ↩︎
- Ryle. p. 145”Los enunciados disposicionales no son informes de estados de cosas observadas u observables, ni tampoco informes de estados de cosas no observadas o inobservables. No narran incidente alguno. Pero sus funciones están conectadas, íntimamente, con la narración de incidentes porque, si son verdaderos, resultan satisfechos por los incidentes narrados.” ↩︎
- Ryle. p. 195 “Se verifican estas aptitudes e inclinaciones de una persona por medio de un proceso inductivo que va de las acciones y reacciones observadas a proposiciones de tipo cuasilegal.” Donde las
<<proposiciones de tipo cuasilegal>> son los enunciados hipotéticos, que identifico con los <<enunciados disposicionales>>, y <<semihipotéticos>> ↩︎ - Ryle. p.p. 57-58 Si bien Ryle nunca define de manera precisa qué son las <<actualizaciones>> sí las presenta en forma de ejemplos. “Poseer una propiedad disposicional no consiste en encontrarse en un estado particular o experimentar determinado cambio. Es ser susceptible de encontrarse en un estado o de experimentar un cambio cuando se realiza determinada condición.” “Ser un fumador no implica que en este o aquel instante esté fumando, sino que soy propenso a fumar cuando no estoy comiendo, durmiendo, leyendo, atendiendo un funeral o cuando ha transcurrido algún tiempo después del último cigarrillo.” “Ser frágil es estar sujeto a la posibilidad de hacerse pedazos en tales y cuales condiciones; ser fumador es estar dispuesto a cargar, encender y gozar una pipa en tales y cuales condiciones. Éstas son disposiciones de vías simples (simpletrack dispositions) cuya actualización es prácticamente uniforme.” Estas condiciones que describen son los elementos actualizantes. ↩︎
- Ryle. p. 57 “La fragilidad del vidrio no consiste en el hecho de que en un momento dado se haga pedazos. Puede ser frágil sin que se haya roto. Decir que es frágil significa que si alguna vez es, o ha sido, golpeado o forzado se hará o se ha hecho añicos. Decir que el azúcar es soluble significa que si se la sumerge en agua se disuelve o se disolvería.” ↩︎
- Ryle, El concepto de lo mental. p. 32 “El propósito destructivo que persigo con estas consideraciones es mostrar que la teoría de la doble vida tiene origen en un conjunto de profundos errores categoriales. La representación de una persona como si fuera un fantasma misteriosamente oculto en una máquina deriva de este hecho. Debido a que el pensamiento, el sentimiento y los actos de una persona no pueden describirse únicamente con el lenguaje de la física, de la química y de la fisiología, se supone que deben ser descritos en términos análogos.” ↩︎
- Ryle. p. 58 “Ahora bien, las disposiciones de las personas, a las que esta investigación está dedicada en gran parte, no son –en general– simples. Sino disposiciones cuyo ejercicio es indefiniblemente heterogéneo. Cuando Jane Austen quiso mostrar el tipo especial de orgullo que caracteriza a la heroína de Orgullo y Prejuicio, tuvo que presentar sus actos, palabras, pensamientos y sentimientos en mil situaciones diferentes. No hay un tipo de acción o reacción modelo tal que Jane Austen pudiera decir <<el tipo de orgullo de mi heroína era su tendencia a hacer eso, cualquiera que fuera la situación en que se encontrara>>.” ↩︎
BIBLIOGRAFIA
Ryle, Gilbert. El concepto de lo mental. 2005.a ed. Vol. 4. Surcos. Barcelona, España: Paidos, 1949.
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